Calor húmedo vs. calor seco: ¿cómo cambia tu hidratación?
Entrenar bajo el sol no siempre se siente igual. Un día puede ser caliente y húmedo, mientras otro tiene una temperatura similar pero un ambiente mucho más seco.
En ambos casos tu cuerpo utiliza el sudor para regular su temperatura, pero las condiciones ambientales cambian la forma en que ese sudor se evapora y cómo percibís la pérdida de líquidos.

¿Qué pasa cuando entrenás con calor húmedo?
Cuando hay mucha humedad, el aire ya contiene una gran cantidad de vapor de agua. Esto dificulta que el sudor se evapore de la piel.
Como la evaporación es uno de los mecanismos que utiliza el cuerpo para liberar calor, podés sentirte más caliente, empapado y notar que el esfuerzo se vuelve más difícil.
En estas condiciones es importante prestar atención a la intensidad del ejercicio, buscar oportunidades para refrescarte y mantener una estrategia de hidratación.
¿Y con calor seco?
Con el calor seco, el sudor puede evaporarse mucho más rápido.
Esto ayuda al cuerpo a liberar calor, pero también puede hacer que no notés cuánto estás sudando. Tu ropa puede sentirse relativamente seca mientras seguís perdiendo agua y electrolitos.
Por eso, sentir menos sudor sobre la piel no necesariamente significa que estés perdiendo menos líquido.
Hidratación y electrolitos cuando hace calor
Cuando sudás perdés agua y electrolitos, principalmente sodio. La cantidad varía según cada persona, la duración e intensidad del ejercicio y las condiciones ambientales.
Si vas a entrenar durante bastante tiempo bajo el calor, la hidratación debe comenzar antes de sentir mucha sed.
Además del agua, los electrolitos durante el ejercicio pueden formar parte de tu estrategia para reponer parte de lo que perdés a través del sudor.
Opciones como SaltStick FastChews o cápsulas de electrolitos permiten incorporarlos durante actividades prolongadas de una manera práctica y fácil de llevar.
Calor diferente, misma atención a la hidratación
El calor húmedo puede hacer más difícil que tu cuerpo se enfríe, mientras que el calor seco puede hacer menos evidente cuánto líquido estás perdiendo.
En cualquiera de los dos escenarios, prestá atención a cómo responde tu cuerpo, ajustá la intensidad cuando sea necesario y planificá tu hidratación según la duración y las condiciones de tu entrenamiento.
No esperés a sentirte agotado para pensar en líquidos y electrolitos: la hidratación también forma parte de la preparación para entrenar con calor.




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